La Organización Mundial de la Salud publicó el 7 de octubre sus primeras directrices mundiales para mejorar la atención de la obesidad en niños y adolescentes. El documento propone un enfoque basado en la evidencia científica y adaptado a las necesidades de cada paciente. Según los datos difundidos por la organización, en 2024 aproximadamente 170 millones de personas de entre 5 y 19 años vivían con obesidad en todo el mundo.
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Las recomendaciones consideran la obesidad una enfermedad crónica que requiere atención continuada y seguimiento profesional. La OMS recuerda que sus consecuencias pueden aparecer desde edades tempranas y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. También destaca la importancia del bienestar psicológico, especialmente ante situaciones de estigmatización o discriminación relacionadas con el peso corporal.