Las nuevas orientaciones están dirigidas a los sistemas sanitarios y a los profesionales que trabajan con menores y familias. Su objetivo es favorecer una atención accesible, individualizada y respetuosa, sin reducir el tratamiento a una única intervención. La aplicación dependerá de los recursos y protocolos de cada país. El documento ofrece una referencia internacional para mejorar la prevención y el tratamiento.
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